Como decía, el nexo común es el deseo de tener un cuerpo lo más perfecto posible y para conseguirlo se pueden utilizar diferentes medios: no comer, vomitar lo comido, usar laxantes y hacer mucho ejercicio entre otros. Las características de personalidad de cada uno harán que sean más fáciles unas opciones que otras. Para alguien capaz de ser constante en la consecución de un fin, será más fácil utilizar métodos como no comer, y el ejercicio diario e intenso. De no ser así el vómito será más frecuente. Las personas que padecen anorexia suelen tener características de personalidad muy exigente, las que padecen bulimia suelen ser más impulsivas, consiguiendo ser restrictivas con la alimentación, pero no de una forma continuada. Por esta razón buscan métodos rápidos para sobrecompensar posibles excesos. Por eso es frecuente el uso de vómitos y laxantes. En la anorexia también de da esta práctica, pero con la diferencia de que cualquier observador externo podrá constatar que la cantidad de alimento tomado es muy baja a pesar de que la persona sienta que excedió de largo la cantidad que debiera haber tomado. De hecho en este trastorno tiende a distorsionarse la percepción del aspecto del cuerpo y de la cantidad necesaria de alimentos ingeridos por la focalización excesiva de la atención y de la puesta en marcha de medios para controlar en todo momento el aspecto. Por todo esto es frecuente que las personas con anorexia tiendan a tener un peso inferior al saludable y las que tienen bulimia estén en un aparente peso saludable o ligeramente por encima de lo recomendable.
El uso de los métodos de control de peso que antes mencionaba tiene además consecuencias añadidas sobre la propia persona. El vómito frecuente suele provocar úlceras en el esófago, y caries generalizadas debido a los jugos gástricos, además es frecuente la hernia de hiato y la retención de líquidos durante las horas siguientes a haber vomitado. El uso de laxantes, como los vómitos, produce deshidratación y mala absorción de los alimentos, además de posibles efectos adictivos.
Otro de los trastornos de la conducta alimentaria es la sobreingesta compulsiva. Este trastorno está caracterizado por el descontrol de los impulsos como ocurre con la bulimia, sólo que en este caso no se realizan conductas de compensación (vómitos) tras haber comido. El motor de este problema no suele ser el deseo por tener un aspecto perfecto, suele ser más bien por la incapacidad para controlar las ganas de comer producidas por el apetito, la ansiedad u otras razones similares. Asociados a este comportamiento se dan normalmente sentimientos de culpa y mala aceptación de la obesidad que habitualmente agravan este problema.
Para cada caso existen alternativas para resolver el problema, pero en todas es muy importante la motivación de la persona para poder acabar con el trastorno.
Fernando Azor Lafarga
Director del centro |
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