La mediación no es un proceso terapéutico como la terapia de pareja, sin embargo puede ser muy “terapéutico” a medio y largo plazo si tenemos en cuenta que con ella se intenta minimizar el impacto que supone una separación matrimonial a la pareja y sobre todo a los menores implicados. En la mediación el psicólogo interviene normalmente con otro profesional, generalmente un abogado. En estos casos los profesionales actúan de forma imparcial, sin evaluar ni ofrecer la solución idónea, sino ayudando a que la pareja de forma activa tome sus propias decisiones, sobre todo en aquellos puntos más conflictivos como pueden ser los acuerdos económicos o la guarda y custodia de los menores. Generalmente tras la mediación se redacta un documento que puede servir como base para la tramitación legal de una separación de mutuo acuerdo.
Cuando el psicólogo interviene durante el proceso de separación también puede hacerlo desde diferentes enfoques, uno clínico y otro forense. Desde un punto de vista clínico se puede prestar apoyo en el momento de la crisis desde una terapia individual a los miembros de la pareja si así lo requieren, o a los menores de ésta según la necesidad. Desde un punto de vista forense, el psicólogo actuaría como asesor de los jueces acerca de las decisiones sobre guarda y custodia realizando una peritación. Como asesores en este ámbito pueden “sugerir” una vez realizada la evaluación, el intentar una Mediación si ve posibilidades de acuerdo, una terapia individual si considera que algún miembro de la familia lo necesita, o una exploración más a fondo para poder orientar sobre la guarda y custodia. A la hora de valorar cual es la mejor opción sobre la guarda y custodia, el psicólogo debe buscar la opción que mejor se adapte a las necesidades de los menores dependiendo de las características individuales de cada caso.
Tras la separación, los psicólogos pueden nuevamente intervenir desde un punto de vista clínico como en el caso anterior dando un apoyo a algún miembro de la pareja y/o alguno de los menores para poder afrontar de una forma adecuada la reestructuración familiar. De igual forma, es muy frecuente que los psicólogos puedan intervenir asesorando a los jueces realizando una peritación, o bien porque no se haya realizado en el momento de la separación y en este momento sea necesaria, o bien porque haya nuevas decisiones que tomar (cambio de domicilio, cambio de colegio, ampliación de régimen de visitas, cambio de custodia, etc.).
Estas intervenciones pueden realizarse desde un ámbito privado como desde un ámbito público, dependiendo de los recursos disponibles en cada caso.
No es fácil para ninguno de los dos hacer cambios hacia la aserción, pero de cara a reducir los niveles subjetivos de malestar es un objetivo que será siempre beneficioso para ambos. En los próximos números intentaré dar algunas claves para manejar mejor los sentimientos que bloquean y poder expresar nuestras necesidades de forma adecuada.
Fernando Azor Lafarga
Director del centro |
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