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Técnicas Paliativas, una ayuda
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La ansiedad a menudo produce niveles de bloqueo muy elevados. La sensación de que no se es capaz de disfrutar de las cosas o de que se está viviendo el momento siempre en función de lo que está por venir, es un síntoma que ha de alertar sobre la necesidad de tratar y resolver algunos aspectos de la vida cotidiana. De hecho, ese suele ser el objetivo principal de una psicoterapia: detectar pensamientos o puntos de partida que la persona utiliza para afrontar los retos cotidianos, ver si son adecuados para sus fines, y ver también qué conductas realiza para resolver sus necesidades. Es frecuente ver cierto desajuste entre lo que deseamos o lo que queremos y lo que luego hacemos. En cualquier caso esto es asunto para desarrollar en otros artículos. En esta ocasión quisiera centrarme en las técnicas no resolutivas, en concreto en las de desactivación o paliativas. Son técnicas que no resuelven la base de los problemas pero ayudan a conseguirlo. |
Las más conocidas serían por ejemplo las técnicas de relajación y la parada de pensamiento. Además es necesario hacer mención a hábitos que tienen también efectos paliativos del malestar y mejora de la calidad de vida como el deporte y la siesta tras la comida.
Las técnicas de desactivación están pensadas para favorecer un estado de ánimo tranquilo. En función del nivel de malestar o ansiedad de cada persona esa tranquilidad será mayor o menor. En algunos casos bastará con estas estrategias para conseguir un bienestar; pero en otros será necesario, una vez producido el alivio inicial, comenzar a aplicar otras técnicas más complejas dirigidas a la base del propio malestar.
Las técnicas de relajación más utilizadas son la relajación diferencial o de Jacobson, la relajación autógena y la respiración diafragmática. La primera consiste en aprender a identificar sensaciones de tensión muscular para después favorecer su posterior eliminación. Es una técnica que se aprende repitiendo bastantes veces un procedimiento en el que primero se tensan los músculos de manera muy intensa y después se intenta aflojar. De esta forma la persona poco a poco va tomando referencias y finalmente consigue en su vida cotidiana identificar la tensión e inducir un estado de relajación. Esta técnica es muy útil cuando la ansiedad tiende a ser somática. La relajación autógena está basada en la visualización de imágenes y en la inducción de sensaciones de peso, calor y distensión muscular. Su entrenamiento continuado suele producir buenos resultados, especialmente con cefaleas vasculares. Por último, la respiración diafragmática está basada en el entrenamiento de un tipo de respiración que parte del diafragma y que en forma de onda continúa hacia el tórax. Esta forma de respiración permite la estimulación del nervio vago y por tanto favorece la relajación y la desactivación somática.
La parada de pensamiento está basada en la incapacidad que tenemos las personas para procesar dos informaciones relevantes al mismo tiempo. Digamos que es muy complicado contar hacia atrás de siete en siete y además hacer la lista de la compra. Así pues, esta técnica es útil cuando un pensamiento nos está distrayendo dificultándonos el conseguir la calma. La idea es que en los momentos en que necesitemos estar concentrados podamos parar los pensamientos agobiantes por medio de otros inocuos, para posteriormente continuar con las tareas que realmente deseamos hacer.
Palabras clave: tecnicas de relajación parada de pensamiento, tecnicas paliativas de la ansiedad, técnicas de desactivación |
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