Centrándonos en los factores psicológicos que agravan el problema, habría que destacar la ansiedad como elemento clave y precipitante de la baja autoestima, las decisiones impulsivas, los olvidos, el aumento de pequeños accidentes... Si a la hipersensibilidad producida por la segregación de distintas hormonas en momentos concretos del ciclo menstrual, añadimos una mala interpretación de las situaciones cotidianas, la ansiedad final subirá de forma alarmante. Por esa razón, podemos entender el trastorno como una secuencia de periodos cortos de bienestar-malestar, en el que se producen “mini-depresiones”, “mini-trastornos de ansiedad”, etc.
El objetivo del abordaje psicológico es conocer los efectos naturales de las variaciones hormonales durante el ciclo menstrual, y el papel de las cogniciones en la creación de emociones y sentimientos no deseados. Si entendemos cómo se producen, conseguiremos controlar los síntomas y, en consecuencia, reduciremos las consecuencias negativas.
Pormenorizando un poco más en el tratamiento, el primer paso que hay que dar es el de identificar emociones y creencias disfuncionales. Los pensamientos automáticos junto con algunas actitudes pueden provocar ansiedad y malestar. Es necesario identificar y separar los pensamientos útiles, basados en hechos, de las atribuciones basadas en generalizaciones o sobrevaloraciones de esos mismos hechos. Por ejemplo: darle excesiva importancia a la aprobación de los demás favorecerá que nos sintamos incómodos en una situación en la que juzguemos que estamos siendo valorados negativamente. ¿Qué pasaría si además estás en los días previos a la menstruación?. ¡Vaya cabreo! .
Los programas para el tratamiento de este síndrome son de unas 12 semanas, y han demostrado en todos los casos cambios sustanciales y alivio de los síntomas.
Las mujeres que deciden acudir a una consulta para buscar una solución a sus cambios cíclicos de humor, ansiedad, ira, etc., suelen decidirlo tras haber sufrido una separación matrimonial, haber recibido críticas en el trabajo, haber perdido su empleo, etcétera. Si se siente identificada, o cree simplemente necesitar algún consejo para afrontar mejor los días previos a tener la regla, piense en la posibilidad de recibir ayuda especializada. No es necesario resignarse a vivir con el malestar.
Fernando Azor Lafarga
Director del centro |
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